Ponle música a estas letras
rotas y mal heridas
dale agua a este wiski sin soda
y ponle una sombrillita
al ojal de mis dudas.
Ven y sientate a comer
hoy no viene, ni hay que fumar
el verano nos dejo,
dando paso a un frió singular
que cala hasta los huesos.
Convencete de volver a mis vicios
tus rutas de barro y risas
cicatrices que suben a la piel
viajan al lugar de aquellos cuentos
de cartel y pintura
y barcos que paran en la luna.
Es peligroso amar lo que puedes perder
y volver al lugar donde un día fuiste feliz,
mirando el pasado desnudo
como un historiador perdido entre los muros
de una historia de amor,
que no conoció color.
Y como estar como quedarte
si la felicidad ya se esfumo
esperando un no se que un je ne sais pas
Donde las caras ya no miran,
no regalan iluciones
ya no hay venta en mercado
ni olas en el mar.
Y si lo pides volare,
abrazado a estas dudas
que no encuentran una sombra
en la chimenea,
que en su vaivén de colores
mostraba en su picaso
un principito sin princesa.
Por el camino seguiré,
pisando estas huellas
olvidadas en el camino
pero no digas que no he vuelto,
volando volví sin que me vieras te vi,
y sin que supieras pensé.
Y a mis conocidos
en la esquina de un bar.
del que ya no llevo recuerdos
les pasen la factura
de una vida sin mal ejemplo,
sin virtud, sin argumentos.
Y no me pares si bajo lento,
si no caigo en desvaríos
no seria aquel pájaro mojado
que vuela del revés,
Y sin quererlo puse fin
a un camino sin principios
sin duetos que llegan al alma,
en el mar de tus lamentos
navego con la brisa del alba
que me arropa y me llena.
Y desde que corro detrás de una farola
muero mas vivo que un ciego
y roto como el cielo de colores
me alejo.
Si me lees en tus cartas
y me extrañas entre las sabanas,
no corras que vendré volando bajo
entre los sueños y las hojas
de aquel árbol que nos abrigaba del sol.
Y no corras
que aun no ha llegado el ocaso
de esta canción sin estribillo
de esta lluvia en tus pupilas,
de este momento sin horas
de esta agonía si prisas.
Y en el ultimo escalón, las leyes
dan lugar a la tristeza
Cuentos sin moraleja
Poemas que no se leen.
Como el viajante por lugares
de tristeza sin amor
con las luces del domingo
me despierto
perdido entre los ecos
de un pasado sin futuro
de un triste moribundo
acomodado en la belleza
de una vida sin conciencia
Tan lejos del hogar
tan cerca de tu voz
tantas penas alegres
que llevo en mis recuerdos
en tus sueños perdidos
y en mis manos frías
Me lo llevo todo
menos a ti.
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